Llevo desde 2002 trabajando en hostelería, restauración y producción de proyectos. No desde un despacho, desde dentro, con equipos reales, presupuestos ajustados y contextos donde no todo está definido desde el inicio.

Empecé movida por la creación y las experiencias con sentido. Ese impulso me llevó a fundar Palpita, un proyecto propio donde se cruzaban espacio, gastronomía y cultura. Fue ahí donde confirmé algo esencial: no funciono desde una sola disciplina, sino desde la conexión entre muchas.

Con el tiempo, mi rol se fue decantando de forma natural hacia la gestión global y las operaciones. Donde faltaba orden, lo creaba. Donde no había procesos, los diseñaba. No desde el control, sino con la convicción de que sin coherencia, nada se sostiene.

Trabajo desde dentro, tras bambalinas. Observando el conjunto, entendiendo cómo encajan las piezas y entrando donde hace falta para desbloquear, simplificar y hacer avanzar. Tengo facilidad para asumir responsabilidad, dar tranquilidad a los equipos y sostener la complejidad con calma.

Mi manera de trabajar une estructura y creatividad. Porque la creatividad sin operativa es humo, y la operativa sin creatividad no inspira.

Hoy trabajo como freelance porque es donde más sumo. Me interesan los proyectos con propósito, los equipos que entienden que planificar también es cultura, y las personas con ganas reales de hacer las cosas bien.

No conecto con lo rígido, lo copy-paste ni la urgencia vacía.

Less drama, more structure.